Completa el modelo 036 o 037 con tus datos, actividad y obligaciones de IVA e IRPF, elige epígrafe IAE adecuado y da de alta tu cuenta de cotización en el RETA. Reúne justificantes desde el primer día: contratos, correos de aceptación de propuestas, y facturas. Documentar bien desde el principio facilita deducciones, auditorías internas y una imagen profesional sólida ante clientes que valoran organización y cumplimiento.
Como autónomo no estás sujeto a jornada del Estatuto de los Trabajadores, pero evita señales de subordinación: órdenes detalladas continuas, control horario impuesto por el cliente o exclusividad injustificada. Si eres económicamente dependiente (TRADE), pacta por escrito descansos, interrupciones razonables y márgenes de entrega. Así preservas tu autonomía, previenes recategorizaciones costosas y, de paso, estableces expectativas realistas que mejoran la calidad de vida y la satisfacción del cliente.
Define ventanas de atención, tiempos de respuesta y límites de urgencias nocturnas o en fines de semana. Acompáñalo de un calendario de hitos y un anexo de alcance para evitar trabajos invisibles. Incluye cláusulas de cambios, tarifas por urgencia y propiedad intelectual. Este enfoque reduce fricciones, te permite concentrarte en bloques productivos y otorga al cliente una hoja clara para coordinarse. Cuéntanos qué cláusulas te han salvado proyectos difíciles.






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